En México, dos mujeres vivieron momentos de tensión en el municipio de Temoaya, Estado de México, tras ser señaladas por comuneros por presuntamente afectar un manantial en la zona.
El hecho ocurrió el lunes 4 de mayo de 2026 en el manantial conocido como Los Ajolotes, ubicado en la localidad de San Pedro, donde vecinos detectaron la presencia de las mujeres.
Señalamientos en el manantial

Según reportes oficiales, las mujeres, originarias de la Ciudad de México, fueron sorprendidas aparentemente mientras bañaban a un perro en el lugar.
En el sitio también fue encontrada una veladora, lo que generó sospechas entre los habitantes, quienes consideraron que se trataba de un posible ritual.
Los pobladores reaccionaron de inmediato y comenzaron a cuestionarlas, señalando que el área es protegida por la comunidad y que no está permitido realizar actividades que puedan afectar el entorno.
“No puede hacer esto, es algo que nosotros estamos cuidando”, expresaron algunos vecinos durante la confrontación, la cual fue grabada en video por personas presentes.
Explicación de las involucradas
Las mujeres intentaron aclarar lo sucedido, indicando que la veladora era de un material que no causa daño al medio ambiente.
Una de ellas afirmó que se trataba de cera de abeja y que no tenían intención de contaminar el lugar, además de señalar que el objeto había sido llevado previamente a una capilla.
Sin embargo, la explicación no logró calmar a los comuneros, quienes continuaron increpándolas en el lugar.
Traslado a la comisaría
Ante la tensión, habitantes solicitaron la presencia de autoridades municipales, por lo que elementos de la policía acudieron al sitio.
Los agentes trasladaron a las mujeres a la comisaría municipal para resguardar su integridad y evaluar la situación.
Durante varias horas permanecieron retenidas mientras decenas de pobladores esperaban que fueran puestas a disposición de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México.
Reacción de los pobladores
La situación se complicó cuando los habitantes se enteraron de que las mujeres podrían ser liberadas por falta de un delito claro.
Esto generó inconformidad entre los comuneros, quienes decidieron ingresar a la comandancia con la intención de hacer justicia por su cuenta.
Dentro del inmueble, las mujeres fueron nuevamente agredidas en medio del desorden.
Intervención de autoridades
Elementos de seguridad estatal y federal llegaron al lugar para controlar la situación y evitar que el incidente pasara a mayores.
Las autoridades lograron resguardar a las mujeres y restablecer el orden dentro de la comisaría.
Finalmente, se indicó que se analizaría la situación jurídica de las involucradas para determinar si serían presentadas ante una autoridad competente.
EL OTRO LADO DE LA HISTORIA
En México, tras los hechos ocurridos el 4 de mayo de 2026 en Temoaya, Estado de México, se conoció una versión adicional sobre el caso de dos mujeres agredidas por pobladores.
Ese día, Rebeca Ramírez y Guadalupe Guerra acudieron a un manantial de la comunidad, donde se generó un conflicto que terminó en agresiones físicas y verbales.
Rebeca Ramírez es médica veterinaria y ha vivido por más de 13 años en Toluca, por lo que conoce ampliamente la zona y sus tradiciones locales.
Además, es hija de padres de origen otomí, con vínculos históricos en Temoaya, y ha trabajado en proyectos educativos y productivos en comunidades rurales.
Una visita con propósito cultural
Según esta versión, ambas mujeres acudieron a un espacio cercano al manantial “El tepozán” con el objetivo de realizar un rezo de petición de lluvia.
Esta práctica forma parte de tradiciones vinculadas a la mexicanidad, especialmente durante temporadas agrícolas relacionadas con la siembra y cosecha.
Rebeca también participa como danzante mexica, promoviendo la preservación de prácticas culturales ancestrales en distintas comunidades.
Su trabajo incluye el acompañamiento a mujeres en procesos comunitarios, donde la siembra y el trabajo colectivo fortalecen la autonomía económica.
El origen del malentendido
Durante su estancia, surgió un malentendido con habitantes de la comunidad al observar a la perrita de Rebeca, llamada Xala.
El animal estaba acostado en un charco cercano al manantial, lo que fue interpretado por algunos como un intento de contaminar el agua.
También se generaron sospechas de supuestos rituales, lo que llevó a acusaciones sin fundamento relacionadas con prácticas indebidas.
Agresiones y traslado a autoridades
Tras la confusión, ambas mujeres fueron agredidas verbal y físicamente por pobladores, quienes también lanzaron acusaciones de “brujería”.
Posteriormente, fueron llevadas ante el Ministerio Público para rendir declaración sobre posibles daños al entorno del manantial.
Cuestionamientos a las autoridades
Ante lo ocurrido, se plantearon interrogantes sobre la actuación de las autoridades municipales de Temoaya durante el incidente.
Se cuestiona por qué no se evitó la violencia contra las mujeres y por qué no se garantizó su integridad física en todo momento.
También se señala la falta de condiciones seguras para que ambas pudieran explicar las razones de su presencia en el lugar.
Exigen justicia y reparación

Finalmente, se exige justicia para Rebeca Ramírez y Guadalupe Guerra, así como la reparación de los daños ocasionados.
El pronunciamiento rechaza cualquier forma de violencia, criminalización o estigmatización hacia las mujeres en este tipo de situaciones.
También se advierte sobre los riesgos de la desinformación, que puede generar conflictos y poner en peligro la integridad de las personas.