Identifican a los nueve ocupantes del avión que cayó en Florida

Greenacres, Florida, Estados Unidos – Las autoridades dieron a conocer los nombres de las nueve personas que viajaban en un avión privado que se precipitó el domingo 1 de noviembre de 2026 en Greenacres, condado de Palm Beach.

Entre los ocupantes había un matrimonio, sus dos hijos de 4 y 2 años, tres acompañantes y los dos pilotos.

La familia Robinson había salido de Austin, Texas, con destino a North Eleuthera, en las Bahamas.

En el grupo viajaban Adam Robinson, de 44 años, empresario tecnológico y fundador de Retention.com; su esposa, Helen Sharp; y sus hijos, Emma Robinson, de 4 años, y Charlie Robinson, de 2.

El viaje también incluía a Anita Maria Cetina, quien estaba encargada del cuidado de los pequeños, y a dos amigas cercanas de la pareja: Rachael Reed y Charmi Fehr.

Los familiares de las víctimas compartieron mensajes para recordarlas y destacaron el cariño y la generosidad que caracterizaban a sus seres queridos.

Las otras dos personas que viajaban en la aeronave eran los integrantes de la tripulación.

El capitán fue identificado como Jeff Gregory, de 55 años, mientras que la copiloto era Nathalia Gadelha Filgueiras, de 20 años.

La joven piloto tenía raíces brasileñas y había comenzado su preparación aeronáutica desde temprana edad.

Según los reportes difundidos, obtuvo su licencia de piloto privado cuando tenía 17 años y acumulaba más de 1,300 horas de vuelo.

La tripulación comunicó dificultades durante el vuelo

Antes del impacto, los pilotos informaron a los controladores aéreos sobre varias condiciones que afectaban el recorrido, entre ellas acumulación de hielo en la aeronave, turbulencia y precipitaciones.

Posteriormente, la tripulación declaró una emergencia mientras el avión comenzaba un descenso que alcanzó velocidades verticales inusuales.

La aeronave era un Learjet 60, matrícula N722BD, que terminó impactando en las proximidades de una carretera en Greenacres.

El impacto provocó una explosión y dejó un amplio cráter en el lugar. Además de las nueve personas que se encontraban a bordo, una persona que estaba en tierra sufrió lesiones leves.

Investigadores detectan posibles desprendimientos en el aire

El lunes 2 de noviembre, especialistas de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) dieron a conocer un elemento que forma parte de las pesquisas: existen indicios de que algunas piezas del avión pudieron desprenderse antes de que la aeronave llegara al suelo.

Los investigadores trabajan en la revisión de los restos, las condiciones meteorológicas registradas durante el recorrido y las comunicaciones que mantuvo la tripulación con los controladores aéreos.

Por el momento, no se ha establecido una causa definitiva para el incidente.

El análisis de las evidencias permitirá reconstruir los últimos momentos del vuelo y determinar qué ocurrió con el Learjet 60 que se dirigía hacia las Bahamas.

Mientras avanzan las investigaciones, los familiares de las nueve víctimas enfrentan la pérdida de sus seres queridos.

La NTSB continúa recopilando información sobre el estado de la aeronave y las circunstancias meteorológicas que acompañaron el recorrido.